viernes, 17 de octubre de 2008

La crayola naranja


El niño seguía detrás de las faldas de su madre como escondiéndose del hada que estaba en frente, llevaba consigo su crayola naranja, la mirada debía ser esquiva por que la hada miraba, ella estaba situada al costado de su reina madre, la niña la mas linda que conocí, solo aquel recuerdo del kinder de ver el bello dibujo de caballos galopando, con la crayola naranja, solo atinaba recordar su sonrisa, no entendía el sentimiento, solo me agradaba recordar cuando en el aula saliendo, observo que se le cae la crayola, ávido recojo el pétalo naranja y con la mirada fija en ella, mis no me ayudaron a moverse para entregarle mi preciado botín, cual pirata iba a pedir el rescate por el tesoro, nomas que este corsario estaba detrás de la falda de su madre solo escondiéndose de la hada, era un atardecer y como tal terminaba el día, y como día el anochecer llego para este niño, cuando escucho a ambas madres decir que la reina del hada se iba a otra casa y se estaban despidiendo, como protocolo de reino ambas monarcas repartieron halagos y sonrisas, los príncipes debían hacer lo mismo, era la oportunidad de entregar la crayola, como buen ladrón no lo devolvió, esperando que algún vez esa princesa hada , llegase de nuevo y dibujar juntos un corazón , la soledad llego para este aventurero marinero, cuando siguió el proceso de la vida, lo único que pude enterarme de este final es que se encontraron en el reino donde solo con alma de niño se puede ingresar y matizaron juntos un arco iris, donde la presencia del naranja relució.

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